Cada 7 de julio se celebra el Día de la Conservación del Suelo, en memoria del Dr. Hugh Hammond Bennet, científico estadounidense y considerado pionero de la conservación del suelo, del cual depende nuestra alimentación y la vida.
La producción energética a través de las fuentes no renovables ha provocado un impacto negativo en la calidad de los suelos debido a la quema de combustibles fósiles, explotación de yacimientos y generación de desechos altamente contaminantes.
En cambio, el uso de las fuentes renovables provoca efectos menos invasivos sobre este importante ecosistema. No generan gases de efecto invernadero causantes de lluvias ácidas y otros fenómenos degradantes de los suelos ni desechos. Por otra parte, están teniendo un uso cada vez mayor en el bombeo de agua y otros procesos agrícolas que coadyuvan al mejoramiento de suelos.
Emplear las energías renovables es contribuir a la preservación del suelo.
